jueves, 5 de julio de 2012

La cuestión política


Ya sabéis que no me gusta hablar aquí de política -aunque es un tema que me interesa bastante- y que prefiero centrarme en análisis más objetivos sobre los avances en la sociedad y sobre mi visión del mundo -ésta no tan, objetiva, como es comprensible-.

Pero hoy tengo que hablar de política. Lo siento, pero es que resulta que uno empieza ya a hartarse. Sí, estoy indignado. Y si alguien que esté leyendo esto piensa que me voy a decantar por un sector del arco parlamentario, que no le quepa la menor duda de que no lo haré. Aquí reciben todos. Hoy no se libra nadie.

Pleno en el Congreso de los Diputados

La última actualización en Twitter dice que la prima de riesgo está en 508 puntos básicos. Ayer, el Tesoro colocó 3.000 millones de Euros a un interés de nada menos que el 6,43 % (son casi 200 millones de intereses). El Eurogrupo cada día es más reticente a ceder fondos para la inversión en España e Italia. Las medidas de ajuste presupuestario siguen adelante y ya se habla de la subida del IVA súper reducido… Aquí todo el mundo se ajusta. MENOS LOS POLÍTICOS.

Es por eso que he decidido titular este post como “La cuestión política”. Hasta hace poco tiempo, yo pensaba que los  gastos en representación política del país, aun siendo considerables y potencialmente reducibles, no eran más que el chocolate del loro; una cantidad ínfima en comparación con los verdaderos problemas endémicos de nuestra economía. Pero con los datos que arrojan cada día los medios de comunicación, estoy viendo que andaba bastante alejado de la realidad…

Resulta que, con razón, los españoles elegimos a la clase política como el principal problema (por supuesto, detrás del paro) cada vez que participamos en una encuesta ¿Está la gente harta? Creo que sí. Y no les falta razón. Algunos datos: 259 Senadores, 350 Diputados, 74.008 Alcaldes y Concejales, 1.206 Parlamentarios autonómicos, 1.031 Diputados provinciales… ¿Os parece una barbaridad? Añadidle a esa cifra los casi 300.000 puestos “anexos” a la política: consejeros, secretarios, directores de empresas públicas y observatorios variopintos. Un auténtico disparate.

Consejeros de Bankia el día de su salida a Bolsa

¿Tenemos los ciudadanos que comulgar con una congelación de las pensiones mientras los grandes partidos se ponen de acuerdo para votar a favor de las dietas para diputados con residencia en Madrid? ¿Es lícito que se nos exija un esfuerzo determinado si leemos que Gómez Benítez –impulsor del caso Dívar- opina que los magistrados del CGPJ no deben dar explicaciones de sus gastos ni de sus viajes?. Sinceramente, creo que no.

¿Quién le explica a una familia desahuciada por el impago de la hipoteca a Bankia, que muchos de los miembros del Consejo de Administración de ese banco se oponen a ser investigados -como deberían- por una gestión pésima movida por intereses políticos? ¿Quién le argumenta a un pequeño empresario a favor de la falta de crédito para su negocio, si éste puede consultar las multimillonarias aportaciones del Estado a institituciones como la patronal o los sindicatos? Hemos perdido el rumbo.

Estoy totalmente a favor de que un político esté bien pagado (Ministros, Secretarios de Estado, etc.) en base a la responsabilidad de su cargo; y no me refiero aquí a los cargos dentro de los partidos (cargos que, por cierto, de nuevo pagamos entre todos a partir de las subvenciones estatales). Pero también pienso que es necesario que su labor sea periódicamente evaluada y se compruebe si han cumplido con sus obligaciones como deberían haberlo hecho. Y que ésta evaluación tenga consecuencias.

Charla distendida entre los líderes de la CEOE, UGT y CC.OO.

¿Suena esto muy extraño? No es, ni más ni menos, sino lo que sucede en la empresa privada. Evaluación del rendimiento del trabajador (en este caso, trabajador público) y actuación en consecuencia. Que nadie salga impune de una “mala gestión”, ya sea al frente de un Ministerio, de una Consejería, o de una Caja de Ahorros. Como hasta ahora lo hacen.


Como decía antes, hemos perdido el rumbo, pero aún estamos a tiempo de recuperarlo. No todo está perdido. Sigue quedando mucha gente a la que –como a mí me sucede- le apasiona el arte de la política como ejercicio de servicio al pueblo, y que estamos dispuestos a exigir lo que nos merecemos. Aún quedamos algunos –muchos nos llamarán ilusos- que creemos en la buena voluntad de los mandatarios, con excepciones vergonzosas que manchan a toda la clase política con su egoísmo y su falta de escrúpulos.

Todavía puedo hablar, de vez en cuando, con gente optimista que piensa que esto puede cambiar. Todavía queda gente implicada y comprometida. Todavía hay esperanza. ¡Adelante!

4 comentarios:

  1. El hartazgo es generalizado. No se puede sostener el sistema si el peso de las "reformas" recae siempre en los mismos, de ahí que la institución política sea la peor valorada por los ciudadanos. Saldremos de la crisis, sí, pero ¿a qué precio? En fin, dejo el "realismo" a un lado... jaja

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    1. Jaja Ascen, sabes que el realismo es importante, al igual que yo lo sé...

      Hay que intentar salir de la crisis por otras vías, sin duda.

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  2. A mi lo que me parece es que el 99% de los políticos del país:
    A) Buscan sus intereses personales, NO los de la comunidad. A veces se entremezclarán intereses y otras no.
    B) No tienen ni aptitud ni actitud para el cargo que ejercen.

    Poco más que decir

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    1. Discrepo un poco contigo. Mi parte cándida me lleva a pensar que hay un mayor porcentaje de servidores públicos que realmente tienen vocación de ello para ayudar a la gente de su país, de su comunidad.

      En lo que sí que estoy de acuerdo es que muchos de ellos carecen de aptitudes y actitudes para el ejercicio de la política. Un saludo.

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